sábado, 12 de septiembre de 2009

Si algún día el mundo deja de sorprenderme, me aburriré.

¿Así que al final de eso se trata?
Lo digo, lo repito, acepta a las personas como vienen.
De encontrar tu sitio y no perderte en el camino. No confundir lo que crees que es lo mejor con lo que realmente le hace acercarse a la felicidad.
La felicidad mora en nuestro interior pero la ahogamos, la silenciamos, aunque por fortuna, en ocasiones, estalla en un grito, en una canción, en un abrazo, en un beso desinteresado...
Así que se trata de mirar en tu pequeño universo y ver hasta donde estás dispuesto a correr por no decepcionarte y si aceptas esto: ¿no corres el peligro de autocompadecerte y dejar de luchar a medias por el esfuerzo que presupone?. Ultimamente solo veo soluciones de compromiso que cohabitan en el intervalo medio que permite que existan ambas sin que una sea pisoteada por la otra, y sinceramente, no me gusta esta clase de compromiso pero no hay más que abdicar y aceptar que aquí no hay derrota porque tampoco hay vencedor. Y la diferencia entre algo bueno y algo mejor reside en ese inestable punto medio y en la distancia que te aleja.
¿Cometo el error de creer conocerme porque he perdido la capacidad de sorprenderme?

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