De nuevo el pánico apoderándose de mi.
La ansiedad adueñándose de mis reacciones y de mi capacidad decisoria.
Me iría a correr para respirar libertad y quemar esa energía que se agolpa en mi pero que soy incapaz de exteriorizar, y se me agarrotan los músculos, me tenso y me enfurezco.
Siempre dijeron que nunca fui nerviosa, que soy pasiva pero no es del todo cierto, es mi cuerpo que no muestra señales, pero mi cerebro empieza a acelerarse y también mi pulso y es peor porque no encuentra vía de escape, la presión comienza a ser más alta, cada vez más, no parece querer estabilizarse en un valor constante y asumible; entonces es cuando siento que voy a estallar pero no puedo, no puedo, ...
Quiero centrarme en cumplir mis objetivos, quiero, quiero... pero no puedo... no puedo...
Entonces es cuando me meto debajo de la ducha y lloro, ver la meta tan cerca, casi tocarla pero caerme tan torpemente y nuevamente, el fracaso es aun mayor... ¿acaso no he aprendido nada?
Duele cometer los mismos errores una y otra vez.
Definitivamente siempre odiaré enero. Para mi el año empezará en febrero.
Pero esta vez voy a levantarme. Porque voy a transformar esta energía y voy a aprovecharla.
En vez de compadecerme voy a enfadarme, ¿alguien dijo que no podía?... si dejan de creer en mi, si me quitan la oportunidad me levanto en armas y lucho.
Esta vez lucho, a pesar de mi, contra mi misma, LUCHO.
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