martes, 18 de mayo de 2010

Cazando besos

Todo está centrado en la cacería... así pues, nadie se molesta en la parte más difícil: mantener de forma memorable el estado alcanzado.

Las películas, series, ... solo juegan con el tira y afloja y acaban una vez logran juntar la pareja... "y vivieron felices para siempre y comieron perdices"... ¿juntos?.
Desde pequeña siempre odié esta muletilla demasiado consciente, a edad tan temprana, de ser la mentira más absurda y repetida. Nunca quise ser la princesa, ¡qué vida tan insípida! esperando..., yo sería o el hada que tenía poderes o el príncipe que vivía aventuras, aunque si fuese el príncipe no buscaría a la inepta princesa, yo querría una compañera capaz de salvarse a sí misma.

Por alguna razón creo que toda relación tiene su depósito energético antes de empezar, así pues si se gasta por completo solo para alcanzar la unión, no quedará nada después para evitar la separación. Sigo sin estar segura del todo si se trata de una batería recargable pero aun siéndolo tendrá una vida útil cuyo final no se podrá evitar... no obstante y con suerte, si se cree en el "para siempre" puede llegar el final de uno mismo un poco antes del agotamiento energético.

Aburre saber el día a día, conocer los pequeños trucos para conservar el misterio y el deseo del principio y aun mejor, saber acrecentarlo. ¿Por qué?, creo que esta parte entraña mayor complejo y múltiples caminos derivados. No hay final anticipado porque hay mil formas de estar juntos y solo una para tener que empezar de nuevo en otro lado.

He sido cazadora aunque nunca cazada, es difícil caer en la trampa cuando pocas veces pierdo el poder de observar todo mi hábitat. Cuando es tan obvio el juego, anticipo el final y ya no necesito llegar a la meta pues sé que ganaré... solo me pruebo las cosas a mi misma, no demuestro nada a nadie. Pero no cazo con asiduidad porque debo confesar que me aburro en poco tiempo y que el objetivo de la caza no entraña demasiada dificultad, es demasiado sencillo...

No creo en el amor que debe superar barreras, en el amor sacrificado ni en el destino. No existe la eternidad sino una realidad muy larga, en todo caso.

Pero seguirá importando más el capricho y el cóctel hormonal biológico que se confunde con tantas cosas... Y la televisión, literatura, ... seguirán creando sueños de arena que con viento o agua son fácilmente derrumbables. Sin embargo aceptaré que soñar es la parte más divertida, las cosas salen como uno siempre quiere, y por ello la más peligrosa.

Si se teme al dolor es imposible amar porque amor y dolor van en conjunto... lástima si esto es cierto porque no puedo aceptarlo todavía.

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