- Esto no es lo que parece.
Giró la cabeza 45 grados y le miró de soslayo, el silencio le puso más nervioso.
-¿no?- su voz no tenía entonación ni emoción, sonó tan metálica, tan fría, tan indiferente, tan lejana...
-No, esto no es lo que parece.
Ella cerró la puerta y fue a la cocina a beber agua. Mientras tragaba sin sed seguía tratando de descifrar la razón por la que había un vacío enorme dentro de ella; no era capaz de expresar nada, no era capaz de sentir nada, pensó que había muerto.
Él, sentando en la cama, desnudo, con las manos apoyadas en sus rodillas, tampoco comprendía la situación, se levantó justo cuando se oyó una puerta cerrarse y comprobó que la cama ahora estaba vacía. Dirigió sus pasos hacia la ducha rogando para que el agua limpiase lo que acababa de ocurrir.
Ella, la tercera parte de la historia, había vuelto a equivocarse y mientras andaba apresuradamente evitaba mirar directamente a los ojos de las personas con las que se cruzaba porque en todos ellos leía la acusación de pecadora que ella misma se colgó del pecho. Ni siquiera había sido capaz de vestirse ni peinarse bien.
Continuará...
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