A veces, cuando vas a decir algo, tienes que puntualizar tanto para que no se mal interprete o no deje mal interpretarse que mejor levantaría una ceja (y digo levantaría porque no sé) y ahí quedaría todo.
Mi energía es muy valiosa como para enfrascarme en debates entre actitudes intransigentes que antes morirían que dar su brazo a torcer y ya no hablemos de aceptar que su verdad no es universal y absoluta y que existen otras verdades igual de válidas.
A veces, simplemente te sientes así, y aun conociendo que lo que dirás es llano y que estás generalizando simplemente sientes el ánimo de decirlo en voz alta, no quieres que nadie te contradiga pero eres consciente de que si leyeses ese mismo comentario sin saber que tu mismo lo escribiste, o incluso sabiendo, te rebatirías con buenos argumentos o falacias disfrazadas de argumentos.
Pero también gasta mi energía ser testigo, y esta vez asumo mi responsabilidad de serlo porque fue elección propia; testigo del enfrentamiento de esas dos actitudes que disfrutan de ello y que siempre tratan de ganar al coste que sea incluso engañándose a si mismos; ¿cuándo aprenderán que ambos están equivocados?
No hay comentarios:
Publicar un comentario