viernes, 25 de junio de 2010

Como me está costando guardar la partida

Mi vida necesita un cambio de rumbo, un coger la mochila y me largo a otro lugar...

Pero mi espíritu conservador, analista y estático me pide que antes deje atados los cabos, que no deje algo inacabado, no para tener un punto al que volver sino para no llevarme ese vacío, ese malestar a mi nuevo destino.

Aunque nunca viene mal tener un guardar partida por si quieres regresar con el rabo metido entre las piernas y las orejas gachas tras un estrepitoso trompazo.

Pero yo soy de las cabezotas que no mira atrás y que con tal de no agachar las orejas sigue adelante por el camino de espinas, cual caballo con blinkers, solo mirar lo que hay delante y tratando de no mirar muy lejos que sino tropiezo seguro.

Así que mi aventura impulsiva no será irreflexiva, creo que nací carente de irreflexión, va con plan incorporado, como todo lo que hago, pero para el resto del mundo, al no compartir mi deseo de volar y venirles de sorpresa, pensarán de mi que soy una aventurera; ¡Qué bien sé disimular!

Si supieran leer entre lineas deberían poder ver que primero aprendí el idioma, segundo conseguí el dinero, tercero creé lazos en el nuevo lugar, cuarto terminé lo que empecé aquí... todo eso antes de irme y que no fue un me lío la manta a la cabeza y me piro...

Pero que bien sienta que te señalen como aventurera e irreflexiva diciendo que siempre te salen bien las locuras...

Sí, mi vida quiere y exige un digamos empezar de cero, una locura planeada.



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