Toda su energía la invertía en esconder las señales que le delatarían.
No le quedaba nada más que su orgullo.
Todo lo había perdido por orgullo.
Nada había alcanzado por miedo, siempre parando a mitad camino o incluso antes de empezar excusándose en prever el final.
Sonríe, es sólo un paso más, un paso más que le aleje de... no sabe a dónde va, se esfuerza tanto en no caer, en no sufrir que se olvidó de vivir.
Duele pero no llorará, apretará fuerte los dientes y no se rendirá en su estupidez porque es imposible que recuerde que ya abandonó, la lluvia y el viento ya borraron las huellas del tiempo.
Caminará por un camino sólo por caminar porque mientras se enfoque en moverse no habrá tiempo para pensar.
Es mejor que nunca eche la vista atrás o se enfrentará a la verdad que le respira en su nuca y sus ojos se encontrarán directamente con los de la muerte y cuando eso ocurre no hay final, es el final.
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