Es un estímulo para seguir adelante; son mis altos en el camino, mis momentos de reflexión porque he empezado a correr y he dejado de tener una visión objetiva y conjunta de la travesía y el resorte que me alerta ha saltado dejando salir esta sensación que jamás pasa inadvertida...
Igual que respirar, comer y dormir... necesito escribir.
Es la pasión en mi vida, es mi compañero, mi amante, mi terapeuta, mi máquina de creación de sueños, mi cadena para atar mis pies al suelo, mis armas, mi... mi todo.
Solo con unos pequeños trazos se calma mi espíritu.
Es la forma que tengo de hablar conmigo misma de modo que me escuche sin interrumpirme, sin evitarme, sin darle la espalda a las verdades duras que debo decirme, sin temer las nuevas fantasías descubiertas.
Y este momento es sólo el principio del pequeño ciclo que se repite en mi vida... es solo un apercibimiento previo a la búsqueda de la inapreciable grieta que se resquebrajó aun no sé dónde provocando una fuga que desequilibra el caudal formado por mis sentimientos, sensaciones y percepciones.
Es mi yo.
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